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12/06/2018 - 152 visitas

SOBERBIO MONTAJE DE "LA CASA DE BERNARDA ALBA" EN FUENTE DEL MAESTRE

Destaca el enorme trabajo de actrices, la construcción de identidades femeninas dentro de un
contexto social opresivo

 

Con gran éxito de público y crítica, después de ocho años, volvía a representarse el drama lorquiano “La Casa de Bernarda Alba/ Drama de Mujeres en los Pueblos de España”, en la Casa de la Cultura “Adolfo Suárez” de Fuente del Maestre (Badajoz). De nuevo, bajo la dirección de Pepe Pirfano, gran conocedor de la obra y del universo femenino, duro y oprimido, de Federico García Lorca (ése que tan bien plasmó y denunció).

En esta ocasión, Pirfano dejó el papel de Josefa (la madre “loca” de Bernarda Alba) para cedérselo a M. Carmen Herrera , y coordinar un magnífico trabajo de actrices (de raza, que no de formación): un trabajo de texto y de gestos cargado de metáforas como dentelladas, ironía, humor y calladas verdades que flotan densas en una atmósfera asfixiante, como la sombra gigante de Pepe El Romano o la del caballo garañón. Fantasmas que pesan más que los que se ven de carne y hueso en el escenario - esas “mujeres secas y sin vida”- , y que son los que realmente mueven los acontecimientos. El peso de lo invisible, que , finalmente,
conduce a la tragedia.

Junto a la actriz citada: M. Ángeles Cuéllar (en el papel de una Bernarda muy bien sostenida de principio a fin), Julia López (la Poncia, la que sabe más por lo que calla, y se rebela ante la matriarca o hace reír al espectador para destensar la trama), Dani Rojas (la hija ingenua y manejable, que permite incluso las agresiones físicas que le infringe la madre) , Inés Carrillo, Almudena Guerrero (la que sufre por amor, y cuyos celos la convierten en delatora) , Encarni García, Isabel Vázquez, Nani García y Anabel Gordillo ( en el papel de la hija más joven , Adela, la rebelde que rompe con las normas de la casa- cárcel y termina pagándolo con la vida).

Todas representan identidades distintas y uniformes a la vez, muy bien trazadas e interiorizadas. Ellas han bordado, paciente y laboriosamente, como las mujeres a la ponen carne y alma, lo que significaba nacer mujer en la España rural de los años 30.

Además participaron las niñas Paula Cuéllar , Patricia Sánchez y Almudena Guerrero, un grupo de extras para el funeral con el que empieza la obra, y colaboraron familiares de las actrices, Pilar García y Pilar G. Pirfano. Reseñar la pertinente presentación del acto, a cargo del filólogo y crítico de cine José M.ª Santiago.

En el 120 aniversario del nacimiento de Federico, trabajos como éste demuestran que su Palabra sigue viva. Y que, por tanto ,su anhelo constante de elevar el nivel del espíritu del pueblo nunca morirá.

La compañía fontanesa, de momento, volverá a representar la obra los días 23 y 24 en la Casa de la Cultura. Aunque todo apunta a que no será el único escenario que pisen.

 

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